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Terra
La Coctelera

Categoría: cultura

Sinsentido

Tengo una extraña sensación de vacío en mis entrañas que se encogen formando un negro agujero. La ciega visión del destino me quema, la intranquila y asfixiante incertidumbre me ahoga, el pensamiento de la angustia eterna, del no saber, no poder...

Este pérfido día, afanoso por arrancar el apacible letargo de la noche, con sus brutales sombras y agudos lamentos, cubre mis ojos y obstruye mis oídos.
Y se hace la nada, entonces enmudece la vida y se oprime mi vientre.

Lucía Rodríguez Paraja

La educación como única salida para los niños peruanos

Perú es un país lleno de pobreza, dependiendo del lugar en el que te haya tocado nacer vivirás un poco mejor o un poco peor. Los pobres del campo, es cierto que carecen de algunos de los derechos humanos pero las necesidades básicas las tienen cubiertas, tienen donde cultivar y algún que otro animal, siempre dependiendo de la zona, claro está.

En la capital: Lima, es donde se genera más pobreza. Las crisis económicas, la corrupción de los gobiernos o la falta de trabajo son algunos de los factores que empujan a los niños a buscar trabajo, (en algunos casos son ellos quienes sustentan a los padres), y desde la mañana no regresan a casa hasta la noche. Estadísticamente tan sólo el 30% de estos niños llegan a ser adultos pero enganchados a algún vicio. Entre las niñas que trabajan el 90% son explotadas sexualmente o se prostituyen, que viene a ser lo mismo, un 80% tendrá problemas de salud, a un 90% se le ofreceran propuestas sexuales y el 70% estará obligado por sus familias a trabajar de noche.
Suelen ser niños entre los 6 y 14 años que ocupan trabajos como limpiadores de coches y parabrisas, recogedores de carton o basuras, cargadores, limpia zapatos,... Como es lógico no acuden a la escuela al menos no regularmente aunque lo intenten. Un triste 10% tienen una escolarización normal, cuando el único camino para que la mayoría de los niños en estas condiciones salgan de la pobreza sería la educación.

Por desgracia esto ocurre a diario en todo el planeta. Si cogiéramos una bola del mundo la hiciéramos girar y posásemos el dedo en cualquier lugar habitado, es más que probable que en ese lugar y en ese determinado momento un niño esté sufriendo algún tipo de vejación. Si bien es cierto que en los países tercermundistas las posibilidades de encontrar niños en una situación precaria aumentan vertiginosamente hasta tal punto que podamos encontrar miles de niños con las características ya mencionadas.

Hago incapié en que tan sólo un 10 por ciento tiene una escolarización normal, puesto que creo que ls educación es la base de un futuro un poco más alentador. El estudio, la cultura nos hace un poco más libres.

Lucía Rodríguez Paraja

"Elemental querido Watson"

Hoy hace 147 años del nacimiento, el día 22 de mayo de 1859, de sir Arthur Conan Doyle, creador del detective más famoso de la literatura: Sherlock Holmes, quien con su "elemental querido Watson" consiguió que miles de adultos y niños compartieran su increíble habilidad deductiva. Fue tal el fervor causado en su época que este personaje tan presente en sus vidas, se convirtió en casi real para muchos.

Aunque el nombre de este escritor suele ir asociado al del amigo del doctor Watson, también escribió novelas históricas en su mayoría relacionadas con guerras.

Si estáis interesados en saber más acerca del escritor o sus obras, podéis hacerlo fácilmente por internet, no tenéis más que ir a www.google.es, estos días está dedicado a él, sir Arthur Conan Doyle, basta con pinchar en la silueta del detective.

Lucía Rodríguez Paraja

Me duele la vida doctor

Tan sólo me queda la resignación, lo dice el médico.

"Esa la regalan" me habían dicho, pero no es cierto. Se paga y se paga cara con el olvido y encima ahora ha subido la inflación. Así que fui al mercado, y compré tantos tarros de resignación..., uno por cada momento, imagínate. Pagué recuerdos, pero no pude evitar guardarme el cambio. Nunca se sabe cuándo le hará falta a uno.

Así llevo dos días de momento, como el médico receta, una cucharada de resignación cada mañana, antes de nada, antes incluso de lavarse los dientes, no vaya a ser que de los sueños se escape un poco de esperanza y no pueda matarla a tiempo. No hay problema si el olvido se ha hecho inmune, pero mi olvido está un tanto débil, le falta ese recuerdo de cambio que me entregaron en el mercado. Aún así creo que se puede combatir con las dosis adecuadas.

"¿No tienes nada contra la frustación, la impotencia...?"

"¿Te refieres al arrepentimiento, sí, a pensar que podrías haber hecho... y por consecuencia el dolor...? Sí, entiendo qué quieres decir. Por desgracia para eso no hay nada aún, pero lo están investigando"

"¿Y la pastilla de la felicidad?, ¿No podría probarla?"

"No, ésa no sirve, ya no se receta, está prohibida. Han descubierto que tiene efectos secundarios: la tristeza, una tristeza de la que jamás saldrías. Irónico, ¿No crees?"

"¡Hum...! Está bien, afianzaré mi fé en la resignación por ahora"

Lucía Rodríguez Paraja

El Proceso de Welles

Hace unos días encontré una película que llamó mi atención en un principio por el título: El Proceso, seguidamente vi el nombre: Orson Welles. Cuando me estaba preguntando si no sería mi hallazgo una producción cinematográfica de la obra de Franz kafka mi mirada se posó sobre éste mismo nombre.
No pude hacer otra cosa que llevarme este pequeño tesoro a mi casa para poder disfrutarlo con calma y ver de qué trataba realmente todo aquello.
La pelícua es del año 1962. Entre los intérpretes encontramos a un fantástico Anthony Perkins y al mismo director.
En mi humilde opinión el gran productor, actor... consigue que esta película transmita la frustación y el sentido de lo absurdo siempre tan presentes en las obras del escritor y filósofo checo. Y consigue recrear a la pefección el ambiente claustrofóbico y denso que sostiene a la novela de Kafka. Es por ello que animo a que la vea todo aquel interesado en el trabajo de cualquiera de estos dos genios y por supuesto a los no tan interesados.

Lucía Rodríguez Paraja

Lo que hace al desierto tan bello – dijo el principito – es que esconde un pozo en algún lado...

¿Quién no conoce la maravillosa historia de Antoine de Saint-Exupéry: El Principito?, ¿Quién no ha leído las enseñanzas de un niño que conciernen tanto a jóvenes como a mayores?
Este cuento ya ha cumplido 60 años y sigue siendo actual e ingenioso, se puede leer una y otra vez y siempre descubriremos algo nuevo, algo de lo que no nos habíamos percatado en anteriores lecturas.

Animo a todo aquel que todavía no se haya sumergido en sus páginas a que por lo menos lo intente, creo que estoy en lo cierto cuando afirmo que no se arrepentirán.

A continuación añado la dedicatoria del libro la cual es mucho más de lo que parece; Quizás alguien se anime entonces a leer las aventuras de un príncipe que no es tan pequeño como el nombre por el que todos lo conocemos indica.

"Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Pero tengo otra excusa: esta persona mayor es capaz de comprenderlo todo, incluso los libros para niños.

Tengo una tercera excusa todavía: esta persona mayor vive en Francia, donde pasa hambre y frío. Tiene, por consiguiente, una gran necesidad de ser consolada. Si no fueran suficientes todas esas razones, quiero entonces dedicar este libro al niño que fue hace tiempo esta persona mayor. Todas las personas mayores antes han sido niños. (Pero pocas de ellas lo recuerdan).

Corrijo, por consiguiente, mi dedicatoria:

A LEÓN WERTH
cuando era niño"

Lucía Rodríguez Paraja

"Sin jactancias puedo decir que la vida es lo mejor que conozco" (Francisco Urondo)

Ya en el siglo XXI, ¿Con cuántos años 21, 27...?, y todavía estamos así. Nada importa, tan sólo el momento... "Carpe diem". Y de ese modo, sin más, pasa la vida y lo que ahora parece divertido se torna obsceno y ridículo, y triste, al igual que su existencia, donde los valores brillan por su ausencia, al igual que sus recuerdos, falsas fotografías diseñadas antes de plasmarse para crear un pasado... y nada es real, tan sólo imágenes no correspondidas con la persona congelada que sonríe o se sorprende o saca la lengua ante un objetivo. Esos momentos duran lo que dura el destello del flash, breves e intensos, en un principio parecen reales, cerramos los ojos y ahí siguen con intensos colores, impregnados en la retina, pero empiezan a disiparse rápidamente, uno o dos pestañeos más y ya está han desaparecido para siempre... ¿Y ahora qué? a decir: ¡patataa!

Lucía Rodríguez Paraja

Nuestra hija predilecta: La televisión

Uno de los problemas, quizás sea preferible decir las víctimas, que han ido surgiendo desde que entrara en los hogares el gran invento de la televisión, son los niños. La televisión se ha convertido en un miembro más de la familia, no se concibe una casa, con ingresos mínimos, sin televisión. Es muy cómodo dejar al niño delante de la pantalla y disfrutar así de tranquilidad durante unas horas; pero esa no es la solución, sino el principio de un grave problema que se ha ido escabullendo casi sin hacer ruido hasta colarse en millones de familias. Las estadísticas muestran que los niños pasan 1400 horas anuales ante la televisión frente a las 1000 horas que están en el colegio. Una cifra alarmante.
Cuanto más tiempo pasen delante de una pantalla, más probabilidades tendrán de ir mal en el colegio, tener sobrepeso (falta de ejercicio)... Se recomienda no sobrepasar los 30 minutos al día de televisión.
El fenómeno televisivo está arrancando parte de la infancia, la inocencia se pierde a más temprana edad; los juegos didácticos, libros de cuentos,... cada vez son menos requeridos y sustituidos por videojuegos, dibujos... Si bien estos pueden ayudar al niño a desarrollar reflejos y quizás encontrar alguna moraleja que otra (hay programas específicos como Barrio Sésamo, los lunnis... que estimulan al niño), debe estar limitado su uso, es decir, decidir cuándo puede y no puede ver la televisión, apagarla a la hora de comer y estudiar, e intentar estar presente en las horas dedicadas a la misma. Hay que escoger qué programas pueden ver (por supuesto desechar toda la violencia y sexualidad explícita ya que el niño no distingue en muchas ocasiones lo que es realidad y ficción, sin contar con la influencia de anuncios y opiniones que en muchos casos son incorrectas o al menos no van acordes a cómo queremos educar a nuestro niño.

En la Academia americana de psiquiatría de ñiñez y adolescencia (American Academy of Child and Adolescent Psychiatry) tras múltiples estudios aconsejan al familiar que "Estimule discusiones con sus hijos sobre lo que están viendo cuando están mirando un programa juntos. Señáleles el comportamiento positivo como la cooperación, la amistad y el interés por otros. Mientras están mirando, hágale conexiones con la historia, libros, lugares de interés y eventos personales. Hábleles de sus valores personales y familiares y cómo se relacionan con lo que están viendo en el programa. Pídales a los niños que comparen lo que están viendo con eventos reales. Déjeles saber las verdaderas consecuencias de la violencia. Discuta con ellos el papel de la publicidad y su influencia en lo que se compra. Estimule a su niño para que se envuelva en pasatiempos, deportes y con amigos de su misma edad. Con la orientación apropiada, su hijo puede aprender a usar la televisión de una manera saludable y positiva".
Un alto porcetaje de jóvenes y niños están dejando de lado la lectura o ya lo han hecho. Libro, comienza a ser sinónimo de aburrimiento o esfuerzo (desde luego esfuerzo frente a la impasibilidad de ver la televisión) y se tiende a relacionar la lectura con la escuela y los estudios, es más una obligación que otra cosa.
Evitar que se pierda la cultura de leer, jugar con otros niños, las habilidades manuales... en gran medida depende de nosotros.

Lucía Rodríguez Paraja