Ya en el siglo XXI, ¿Con cuántos años 21, 27...?, y todavía estamos así. Nada importa, tan sólo el momento... "Carpe diem". Y de ese modo, sin más, pasa la vida y lo que ahora parece divertido se torna obsceno y ridículo, y triste, al igual que su existencia, donde los valores brillan por su ausencia, al igual que sus recuerdos, falsas fotografías diseñadas antes de plasmarse para crear un pasado... y nada es real, tan sólo imágenes no correspondidas con la persona congelada que sonríe o se sorprende o saca la lengua ante un objetivo. Esos momentos duran lo que dura el destello del flash, breves e intensos, en un principio parecen reales, cerramos los ojos y ahí siguen con intensos colores, impregnados en la retina, pero empiezan a disiparse rápidamente, uno o dos pestañeos más y ya está han desaparecido para siempre... ¿Y ahora qué? a decir: ¡patataa!
Lucía Rodríguez Paraja
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