Perú es un país lleno de pobreza, dependiendo del lugar en el que te haya tocado nacer vivirás un poco mejor o un poco peor. Los pobres del campo, es cierto que carecen de algunos de los derechos humanos pero las necesidades básicas las tienen cubiertas, tienen donde cultivar y algún que otro animal, siempre dependiendo de la zona, claro está.
En la capital: Lima, es donde se genera más pobreza. Las crisis económicas, la corrupción de los gobiernos o la falta de trabajo son algunos de los factores que empujan a los niños a buscar trabajo, (en algunos casos son ellos quienes sustentan a los padres), y desde la mañana no regresan a casa hasta la noche. Estadísticamente tan sólo el 30% de estos niños llegan a ser adultos pero enganchados a algún vicio. Entre las niñas que trabajan el 90% son explotadas sexualmente o se prostituyen, que viene a ser lo mismo, un 80% tendrá problemas de salud, a un 90% se le ofreceran propuestas sexuales y el 70% estará obligado por sus familias a trabajar de noche.
Suelen ser niños entre los 6 y 14 años que ocupan trabajos como limpiadores de coches y parabrisas, recogedores de carton o basuras, cargadores, limpia zapatos,... Como es lógico no acuden a la escuela al menos no regularmente aunque lo intenten. Un triste 10% tienen una escolarización normal, cuando el único camino para que la mayoría de los niños en estas condiciones salgan de la pobreza sería la educación.
Por desgracia esto ocurre a diario en todo el planeta. Si cogiéramos una bola del mundo la hiciéramos girar y posásemos el dedo en cualquier lugar habitado, es más que probable que en ese lugar y en ese determinado momento un niño esté sufriendo algún tipo de vejación. Si bien es cierto que en los países tercermundistas las posibilidades de encontrar niños en una situación precaria aumentan vertiginosamente hasta tal punto que podamos encontrar miles de niños con las características ya mencionadas.
Hago incapié en que tan sólo un 10 por ciento tiene una escolarización normal, puesto que creo que ls educación es la base de un futuro un poco más alentador. El estudio, la cultura nos hace un poco más libres.
Lucía Rodríguez Paraja
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