Tengo una extraña sensación de vacío en mis entrañas que se encogen formando un negro agujero. La ciega visión del destino me quema, la intranquila y asfixiante incertidumbre me ahoga, el pensamiento de la angustia eterna, del no saber, no poder...

Este pérfido día, afanoso por arrancar el apacible letargo de la noche, con sus brutales sombras y agudos lamentos, cubre mis ojos y obstruye mis oídos.
Y se hace la nada, entonces enmudece la vida y se oprime mi vientre.

Lucía Rodríguez Paraja