Vivimos momentos de enorme crispación en la política nacional, se trata de una situación sin precedentes en la historia reciente de nuestro país.
Desde el mes de febrero presenciamos con inquietud el desarrollo del alto al fuego de ETA. Esta noticia no sirvió para que los partidos mayoritarios trabajaran en la misma dirección en favor de la desaparición de una banda terrorista, es más, supuso un mayor distanciamiento entre PP y PSOE, que no dudaron en echar mano de su repertorio más sucio y desleal.
En las últimas semanas en el Congreso se viene produciendo un espectáculo indecente, nuestros representates políticos gritan en lvez de discutir y ofrecer soluciones a los verdaderos problemas de la sociedad, su sitio debería estar entre los animales del corral anhelado por El Koala, en lugar de lucir trajes y corbatas de ejecutivo dentro de un hemiciclo bañado de madera.
Resulta decepcionante observar los documentos audiovisuales que llegan del Congreso de los Diputados en las últimas semanas. Recuerdo el lamentable incidente provocado por Martínez Pujalte, que fue el primer diputado expulsado de la cámara legislativa. Las reitaradas triquiñuelas del léxico de José Blanco al dirigirse al PP, la actitud agresiva de Acebes o Zaplana y, cómo no, el dominio de Zapatero de la técnica``pregúntame lo que quieras que responderé lo que me venga en gana´´, que el Presidente del Gobierno practica cuando le interroga Rajoy sobre asuntos de organización territorial del Estado.
En definitiva, el nivel dialéctico de los líderes políticos es ínfimo, su educación y rigor en la expresión malo de solemnidad, cada día mienten mejor, se gustan ante las cámaras y alargan palabras con infijos y sufijos para ganar sonoridad y resultar imcomprensibles. Como dice la canción son malos tiempos para la lírica...
Gumersindo Álvarez Carcedo. El Informador.

No hay otro como tú. ¿...?