Tras experimentar las primeras contracciones previas al parto, una mujer de 35 años, se dirigía con su prima, en un coche conducido por su hermano, al hospital de Samara. Un puesto de control estadounidense había interceptado el automóvil en el camino abriendo fuego sobre el mismo, asesinando a las mujeres.
Según el mando norteamericano recibieron señales sonoras y visuales para detenerse, y no hicieron caso. Según el hermano de la embarazada, él no reconoció señales en absoluto. Manifestó así mismo que conducía muy deprisa, dado el estado de su hermana.
Lo ocurrido supone el último golpe para la devaluada imágen de las Fuerzas Armadas de EEUU desplazadas a Irak, desde que hace dos semanas salieran a la luz pública los acontecimientos de Haditha.
Un grupo de investigación se desplazó a Irak para cerciorarse de si, como aseguran los testigos, los soldados americanos destinados en Haditha mataron a 24 civiles, niños y mujeres incluidos, sin motivación alguna, en novienbre de 2004.
El asunto puede convertirse en un escándalo mayor aún que las torturas de Abu Grahib.
Gumersindo Álvarez Carcedo. El Informador.